16 diciembre, 2021

DÍA DEL LIBRO 2021




Este año 2021 se cumplen 100 años de la publicación de un libro emblemático de la literatura extremeña: el poemario El Miajón de los Castúos, del poeta de Guareña Luis Chamizo (1894-1945), publicado en 1921 en Madrid por la Editorial Juan Pueyo. Aprovechando la celebración del pasado 23 de abril del Día del Libro, quisimos rendir un homenaje sincero tanto a la obra de un poeta que supo cantar como nadie la vida campesina de Extremadura, a sus tierras y sus gentes, a sus tradiciones más antiguas, como a la figura del insigne escritor zorrero Alfonso Guerrero (1886-1949), quien llegó a mantener amistad y correspondencia con Chamizo. De hecho, en el número del 3 de abril de 1921 del periódico Correo de la Mañana, Guerrero publicó un poema titulado Del alma extremeña, que está dedicado al poeta de Guareña con motivo de la publicación de su famosa obra.

DEL ALMA EXTREMEÑA

Al poeta Luis Chamizo, después de leer “El Miajón de los Castúos”, que me dedica cordialmente.

Con el alma saturada de ternura,

de emociones inefables lleno el pecho,

he leído el ejemplar que me dedicas

de “El Miajón de los Castúos”, libro bello,

en que rimas los decires y las ansias

de estos rudos campesinos extremeños.

Este oscuro rimador de lira rota,

este mísero coplero,

sabe bien que no merece

el abrazo tan cordial como sincero

que le envías con tu libro primoroso;

pero, al fin, es extremeño

y lo acepta, conmovido, como hermano,

y en los ámbitos serenos

de la madre Extremadura, te devuelve

la efusión honda y sentida de su afecto.

Ya la trompa clamorosa de la fama

pregonando por doquier tus grandes éxitos,

cual las ondas vibratorias de los lagos

hasta mí trajo sus ecos.

Ya sabía que las puertas de la Gloria

te abrió de par en par tu libro excelso…

Pero aún no había gustado

estos hondos sentires que te debo…

Comencé con los ojos su lectura

y a poco con el alma iba leyendo.

Y al calor de tus decires,

al conjuro de la magia de tus versos

he sentido una emoción desconocida

y ha surgido en mis adentros

la visión consoladora

de la hermosa Extremadura de mis sueños,

madre noble de pintores, de poetas,

de oradores, de estadistas, de guerreros,

cuyas cunas, otro tiempo se mecían

bajo el limpio azul cobalto de su cielo.

Hijos suyos valerosos y esforzados

que impulsados por su audacia, en días pretéritos

“con la juerte calentura de la gloria

que manó del corazón a sus celebros,

conquistaron pa los reyes de su patria

los Peruses y los Méjicos”.

Madre tierna de una raza preterida…

Madre santa de hijos buenos.

Madre fuerte de una raza

de castúos labraores extremeños

que las tierras labrantías fecundizan

con suores de su cuerpo,

escardando los trigales

“o en las eras, junto al trillo, cara al cielo”,

o empuñando la mancera, canta y ara

en las cuestas arcillosas del repecho.

O en los bastos, dilatados encinares,

hombres rudos, con zamarras de pellejo,

dan al viento sus cantares confundidos

con el trémulo balar de los corderos,

con murmurios del regacho de aguas claras

que entre canchos y zarzales va riendo,

con rumores de la brisa en la horajasca…

con trinar de cogujadas y jilgueros.

Componiendo las estrofas inmortales

del poema del trabajo duro y recio

que palpitan en las hondas soledades

de los campos extremeños.

Y termino la lectura, y un enjambre

de emociones me revientan en el pecho.

He llorado de ternura, y algo noble,

y algo santo, y algo excelso,

me domina, me subyuga, me anonada

con la mágica elocuencia del silencio.

He querido traducir con palabras

y es tan dulce y es tan hondo, que no puedo.

Canta, canta ruiseñor de Extremadura,

canta siempre la belleza de tu pueblo,

y la sed de su dolor que España olvida

y la paz de su trabajo honrado y recio.

Dile al mundo que aún existe Extremadura,

madre santa de hijos buenos.

ALFONSO GUERRERO BALTASAR

Esparragosa de la Serena, marzo 1921.

15 diciembre, 2021

PRIMER LIBRO: "EL GUITARRISTA" DE LUIS LANDERO




Los días 27 de abril, 18 de mayo y 24 de junio de 2021 nos reunimos los miembros del Club de Lectura en la Biblioteca Pública de Esparragosa de la Serena, en una serie de amenas charlas conducidas por Elena Urbina y Federico Garrido, para conversar sobre la obra escogida en el día de la creación de este Club: El guitarrista (2002), cuarta novela del escritor extremeño Luis Landero (n. 1948). Natural de Alburquerque (Badajoz), y profesor de Lengua y Literatura españolas, que saltó a la fama con su primera novela, Juegos de la edad tardía (1989), que obtuvo el Premio de la Crítica de narrativa castellana, así como el Premio Nacional de Narrativa. Otras de sus obras son: Caballeros de fortuna (1994), El mágico aprendiz (1998), Hoy, Júpiter (2007), Retrato de un hombre inmaduro (2009), La vida negociable (2017), Lluvia fina (2019) o las autobiográficas El balcón en invierno (2014) y El huerto de Emerson (2021).

Luis Landero vuelve en su cuarta novela a entablar un diálogo entre la realidad y la imaginación, a establecer un juego entre la memoria y el papel mitificador de la cultura, y a crear personajes soñadores en busca de su lugar en el mundo. Con todo, en El guitarrista se perciben de inmediato algunas diferencias notables en el tono narrativo y el punto de vista, pues la memoria es tan explícita y contundente como el yo del escritor, presente a lo largo del relato, y la voz del personaje parece certificar que lo que está contando no pertenece al universo de la ficción verosímil, sino al de la verdad de la experiencia. Poco importa, en principio, que lo contado haya sido real: lo que importa es que la literatura lo convierta en realidad imaginaria y que la imaginación acabe suplantando a la memoria.

La novela recorre el espacio vital que recrean los relatos de iniciación y de aprendizaje, ese territorio confidencial en que se evoca y mitifica el tiempo de la primera juventud y el descubrimiento de las emociones primarias. Nada nuevo aporta, por tanto, el planteamiento de la historia al recuperar y tamizar los recuerdos y la peripecia cotidiana del autor –oculto tras el personaje de Emilio–, cuando Landero, que aún no sospechaba siquiera que llegaría a ser escritor, vivía con su madre, trabajaba de aprendiz en un taller mecánico, estudiaba el bachillerato nocturno en una academia de la Gran Vía de Madrid y, animado por la vida bohemia de su primo Raimundo, aprendió a tocar la guitarra para llegar a ser artista.

Todos disfrutamos leyendo esta obra, descubriendo en las tres sesiones que tuvimos aspectos curiosos y llamativos, compartiendo vivencias personales e incluso abordando temas muy presentes en la realidad de nuestro pueblo, como la emigración a Madrid y otras ciudades de miles de jóvenes extremeños para ganarse la vida.

14 diciembre, 2021

ALFONSO GUERRERO BALTASAR (1886-1949)




Alfonso Guerrero Baltasar (nacido como Antonio Ildefonso Nicolás Guerrero Baltasar, el 10 de mayo de 1886 en Esparragosa de la Serena, provincia de Badajoz y fallecido en la misma localidad el 18 de marzo de 1949) fue un escritor, poeta y periodista español, que desarrolló su carrera en la primera mitad del Siglo XX. Su obra, de carácter costumbrista, se publicó en periódicos de ámbito regional como Correo de la Mañana, y llegó a tener una relación epistolar con el poeta extremeño Luis Chamizo Trigueros.

Alfonso Guerrero Baltasar nace en Esparragosa de la Serena a las cinco de la tarde del día 10 de mayo de 1886. ​Hijo legítimo de don Nicanor Guerrero García, profesor de instrucción primaria y de Benigna Simona Baltasar Villar, dedicada a los oficios de la casa. Ambos residían en Monterrubio de la Serena, pues el padre ostentaba en propiedad la plaza de maestro de la escuela nacional de niños de esa villa. Fue bautizado en Esparragosa por el Cura párroco don Félix Escribano trece días después, imponiéndole el nombre de Antonio Ildefonso Nicolás. Actuó como padrino, don Alfonso Velasco Blázquez, natural de Esparragosa de Lares, y profesor de instrucción primaria de la escuela de niños de Esparragosa, y tío político del niño, pues estaba casado con Inés Baltasar Villar, hermana de su madre. Es por ello muy probable que a Antonio se le conociera y nombrara toda su vida con el nombre de su padrino Alfonso.

Los abuelos paternos de Alfonso fueron José Guerrero, natural de Almendralejo e Inés García, natural de Castuera. Residentes en Zalamea de la Serena, alumbraron a Nicanor Guerrero en 1843. Éste contrajo matrimonio con Avelina de Prado, y al poco tiempo enviudó. En segundas nupcias se casó en Esparragosa de la Serena con Benigna Simona Baltasar, soltera de 42 años, e hija de Francisco Baltasar y Jacinta Villar, todos de Esparragosa. Se instalaron en la calle del Torronco de Monterrubio de la Serena, en una casa lindante con el edificio de las escuelas, en la actualidad denominada Calle Nicanor Guerrero. Alfonso recibió los estudios elementales de manos de su propio padre, quien le supo transmitir la pasión por la literatura y la escritura. Era primo hermano del famoso poeta de Zalamea de la Serena Clodoaldo Guerrero (1861-1926). En 1898 falleció su padre, cuando él contaba con tan solo doce años, trasladándose junto a su madre a Esparragosa de la Serena. Allí fueron alojados en la casa de su tía materna, Inés, junto a su marido el maestro don Alfonso Velasco, en la actual calle Honda. Continuó los estudios de manos de su tío y con la jubilación de éste en 1905 le preparó para el acceso al bachiller el nuevo maestro don José Almeida Solo de Zaldívar, natural de Don Benito y que había conseguido la plaza de maestro de Esparragosa en 1907.

Pero no se le acabaron los infortunios al regresar a Esparragosa, al contrario, en enero de 1906 fallecía su tío y mentor, don Alfonso Velasco, a consecuencia de una hemorragia cerebral, justo al alcanzar la jubilación, y después de 40 años de ejercicio en el magisterio.

La convivencia en casa con las viudas de dos maestros les permitió vivir de manera desahogada con la pensión que recibían del Estado por ser viudas de funcionarios pertenecientes a las clases pasivas, además de los arriendos de varias suertes de tierras que tenían en las inmediaciones del casco urbano. Además, es muy seguro que contara con una biblioteca donde pudo leer y estudiar tanto los clásicos, así como autores españoles y extremeños.

Primeras obras

A partir de 1913 comienza a colaborar en distintos medios de comunicación como corresponsal de Esparragosa, a los que manda además de sus notas de prensa, numerosos poemas y poesías que son un canto al amor y la nostalgia. Entre los medios regionales en los que colaboró destacan el periódico Correo de la Mañana y la revista editada en Ciudad Real Vida Manchega. Hoy hay contabilizadas algo más de treinta poesías, dos libros publicados y el texto de una zarzuela de corte costumbrista extremeño titulada La Romería del Consuelo. Uno de los libros que publicó llevaba por título Lágrimas, una selección de sus mejores poemas publicada en 1926 en Badajoz aunque solo se editaron las primeras 64 páginas, en una tirada muy limitada que probablemente se repartió entre amigos y conocidos. Lo interesante de esta obrita es que contaba con un prólogo del famoso bibliógrafo y filólogo extremeño Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970), cuando era un jovencísimo estudiante en el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial de los padres Agustinos Recoletos de San Lorenzo de El Escorial y formó parte del recién creado Centro de Estudios Extremeños. Es probable que cursara estudios de derecho y jurisprudencia pero que no llegó a concluir, pues no ha sido posible localizar su expediente académico, al menos hasta el momento. Hay constancia además de que mantuvo una breve correspondencia con el famoso poeta extremeño Luis Chamizo (1894-1945), quien llegó a regalarle un ejemplar firmado de su célebre obra El miajón de los castúos (1921), y también con otro célebre poeta extremeño, Manuel Monterrey (1887-1963), que elogió su obra Madrigales Floridos (1908) en un poema.

Desde esos años, rondando ya la veintena, comienza a codearse con la familia Gómez Sáenz de Tejada, que había recalado en la localidad por emparentar con un hijo del pueblo. Era muy normal que en la prensa apareciera alabando las virtudes de la señora y señorita Sáenz de Tejada, que con mucho esmero preparaban la novena de la virgen milagrosa en el templo parroquial, amenizando las celebraciones con la música del armonio y el canto de las jovencitas del pueblo. Además del recital de poesías que todos los años Alfonso dedicaba a la Virgen. El año 1919 ocurrió su particular annus horribilis, pues en marzo fallece su madre, Benigna, a consecuencia de una trombosis cerebral, y en noviembre, mientras se celebraba la novena de la milagrosa, le llega el momento del óbito a su tía Inés, a causa de una uremia. Por ello en esos meses encontramos en sus poemas ese tono de nostalgia, de dolor, de amor y recuerdo de otros tiempos, con el mismo ritmo que las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique.

En julio de 1936, al estallar la Guerra Civil, fue detenido junto a otros vecinos por orden del Consistorio republicano y encerrado en la Iglesia Parroquial, siendo liberado a los pocos días. Este hecho le produjo una crisis creativa y hasta el momento de su muerte, fue muy escasa su producción literaria, no conservándose ni una sola obra de esta época.

Tras un largo noviazgo, el 22 de marzo de 1920, contrajo matrimonio con Eufemia Gómez y Sáenz de Tejada, soltera de 33 años, natural de Madrid e hija de José Gómez Delgado y Eufemia Sáenz de Tejada y Cortés. Esta familia, foránea por completo, había recalado en Esparragosa al morir la también maestra de niñas de la localidad doña Ventura Gómez Delgado. Ésta se había casado en 1889 con don José Villar Escribano, médico y cirujano. Ventura contaba en ese momento con 47 años y era natural de Don Benito. Su padre era Manuel Gómez, también de Don Benito y su madre Carmen Delgado, de Guareña (Badajoz). Por su parte, don José Villar, se casó con 46 años y era hijo de Francisco Villar y Bárbara Escribano, todos de la misma vecindad. La maestra Ventura murió a causa de congestión cerebral en octubre de 1908, otorgando testamento tres años antes en Don Benito, y disponiendo que legaba a su hermano, cuñada y familia política todos sus bienes y deudas. Por ello esta familia se traslada a Esparragosa y emparenta con la familia del otro maestro que había en la localidad.

En lo que respecta a Alfonso Guerrero y Eufemia Gómez, los últimos años de su vida, residieron en su casa de la plaza de España. Alfonso murió a las seis de la tarde del día 18 de marzo de 1949 a consecuencia de insuficiencia pulmonar. Se le hizo entierro de segunda clase y fue enterrado en el cementerio de Esparragosa de la Serena. Su mujer, Eufemia Gómez, falleció el 12 de diciembre de 1968, a los ochenta y seis años y a consecuencia de insuficiencia cardíaca.


13 diciembre, 2021

NACE EL CLUB DE LECTURA "ALFONSO GUERRERO" DE ESPARRAGOSA DE LA SERENA

 



 

 

Desde su nacimiento en 2016, la Asociación Cultural "Asbaraguzza" de Esparragosa de la Serena, cuyo blog podéis consultar en este enlace, y cuya página oficial de Facebook podéis ver en este otro enlace, se propuso como tarea principal la difusión y la defensa del patrimonio cultural de nuestra localidad y de nuestra comarca, La Serena, en la provincia de Badajoz, en Extremadura. Una de las vertientes del patrimonio cultural es el de la literatura, tanto la extremeña como la española y universal, y para ello, dos miembros de la directiva nos propusimos la idea de fundar un Club de Lectura para poder leer tanto las principales obras de la literatura de Extremadura como la de España y del resto del mundo, crear un espacio donde cualquier persona, vecino de Esparragosa o de cualquier pueblo de la comarca, pudiera disfrutar de la lectura, compartiendo sus puntos de vista, sus opiniones, sus gustos literarios, todo lo relacionado con un libro, lo que hay dentro de él y fuera.

Con toda la ilusión del mundo, el martes 23 de marzo de 2021 tuvo lugar una reunión informativa en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Esparragosa, donde nos reunimos diferentes vecinos de la localidad y nació de manera oficial este Club de Lectura, al que se le bautizó por unanimidad con el nombre de Alfonso Guerrero Baltasar (1886-1949), un periodista aficionado, escritor y poeta local, al que dedicaremos una entrada para conocer mejor su vida y su obra. Ese día, pues, se establecieron los días de las reuniones, las actividades que se llevarían a cabo y se escogió el primer libro que se leería: El guitarrista (2002), del escritor extremeño, Luis Landero.






OCTAVO LIBRO: "SEDA" DE ALESSANDRO BARICCO

  Una vez más, el día 7 de marzo de 2023 nos reunimos en nuestro lugar habitual los miembros del Club para conversar sobre nuestro siguiente...